Siguiendo con la ronda de consultas, sobre
lo que paso y lo que se puede venir, consultamos a Walter Bordoni *, a quien
agradecemos por su tiempo.
- Walter, sabemos que pese a apoyar al
Frente Amplio, también
sos crítico
del mismo, tendrías
muchas cosas buenas para rescatar del periodo 2005-2020. ¿Qué cosas principales buenas consideras que deja el
Frente Amplio para el Uruguay?
En materia económica, la suba real de salarios y
jubilaciones durante 15 años,
al tiempo que la inflación
se mantuvo en un dígito.
Un sistema de salud que tendrá defectos y podrá ser perfectible pero que cubre prácticamente a toda la población, cosa que antes no ocurría.
El avance en derechos para sectores muy
postergados y/o discriminados en la sociedad.
- ¿Ahora la pregunta es la inversa, que cosa o que cosas
se equivocó
para el país?
- Hubo mucha soberbia hacia la oposición política y hacia todo el que pensara distinto, así fuera en pequeños matices. Y se hizo un uso de la mayoría parlamentaria que algunas veces no solo
fue injusto sino que fue torpe estratégicamente dado que el Frente quedó totalmente aislado, no solo a nivel
partidario sino también
enfrentado a algunos sectores sociales que son “potencialmente aliados”
- Hubo, sobre todo al comienzo de los 15 años, cierta ingenuidad en el trato hacia la
delincuencia. Está
bien analizar y atacar las causas sociales del delito, pero también tener en cuenta todas las partes en el
asunto, empezando por las víctimas
(que mayoritariamente son trabajadores y gente humilde)
- Hubo hechos de nepotismo, amiguismo y
hasta de corrupción.
Y si bien en algunos casos se corrigieron tomando las decisiones que había que tomar, la reacción no fue unánime dentro del Frente, muchos justificaron todo
porque los corruptos eran “compañeros”. Al final se tomaron
decisiones justas y duras (me saco el sombrero con el dictamen del Tribunal de
Conducta Política
respecto a los casos de Sendic y de León), pero las mismas fueron aprobadas por la cúpula en forma tardía y, en algunos casos, chiflando para el
costado tratando de disimular.
- ¿Qué
cosas le temes al nuevo gobierno?
- Más que temer, creo que van a aplicar algunas recetas
que yo no comparto pero que las avisaron muy claramente. Se va a priorizar la
atención a
ciertos sectores empresariales, básicamente los grandes exportadores y los grandes
productores agrícola-ganaderos.
Lo que se está
anunciando respecto al dólar
es muy claro, y eso va a beneficiar a algunos sectores pero va a perjudicar
enormemente a otros (no solo a los trabajadores, también a empresarios y prestadores de servicios
que trabajan para el mercado interno: los insumos se van a encarecer, los
consumidores perderán
poder de compra, la inflación
va a subir, etc)
- En materia de seguridad y de reformas
penales se están
enviando señales
muy contradictorias y preocupantes. La pavada de “se terminó el recreo” o el disparate de “mano dura y plomo a
los pichis” pueden costar muy caros. Ya estamos viendo cómo se leen justificaciones cuando alguien
electrifica un alambrado y mata a una persona porque supuestamente le robaron
bolsa de papas o o cuando alguien le dispara a la cabeza a un muchacho que se
metió un
campo a robar uvas o limones. Eso no es justicia. Eso es la instalación de la barbarie.
- ¿Pensas que puede haber cosas que haga el nuevo
gobierno buenas para el país?
- Sería muy necio si descartara tal posibilidad. El tema es
que “el país” no es uno solo. A mi me
importa la gente de carne y hueso, no los números fríos de la macro-economía. Y realmente creo que para los trabajadores, los
jubilados o la gente que no vive de un capital o una renta se avecinan tiempos
duros.
- ¿Que Uruguay te imaginas en el 2024? ¿ Fortalecido el FA porque la situación
empeoro o aún es difícil
saberlo?
- Es imposible saberlo. El Frente Amplio
sufrió un
golpazo electoral muy duro, y por ahora no da señales de haber entendido por qué pasó lo que pasó. A su vez, suponiendo que realmente en 2024 las cosas
hayan empeorado notoriamente, ¿alguien
puede garantizar que la ciudadanía vuelva a confiar en la izquierda? O, por el
contrario, ¿se
puede descartar que ante un deterioro de la situación la gente vire en sentido exactamente
opuesto y decida ir aún más a la derecha, hacia Manini y Cabildo
Abierto, digamos?. Ni con la bola de cristal es posible adivinarlo.